Flamenco en la Barcelona de 1929

El flamenco en la Barcelona de la Exposición Internacional (1929-1930) acaba de ser publicado en Edicions Bellaterra.

El libro hace una descripción muy exhaustiva de las actividades flamencas y relacionadas con el flamenco en la ciudad de Barcelona durante la temporada de la Exposición Internacional, entre 1929 y 1930 aunque esto es sólo el punto de partida para demostrar la importancia y relevancia que tuvo el flamenco en la Barcelona del primer tercio del siglo XX.

Los importantes cambios económicos, demográficos, urbanísticos, sociales y culturales que transformaron la ciudad de Barcelona favorecieron la consolidación del flamenco en la ciudad. Las necesidades de la industria y del sector terciario generaron un notorio aumento de la demanda de mano de obra. En el periodo estudiado, los inmigrantes llegaron especialmente de las provincias de Málaga, Almería y Murcia. El cierre de las minas del levante español, las sequías, la falta de trabajo y, en consecuencia, el hambre, hicieron que miles de murcianos y andaluces recalaran en la capital catalana, atraídos por la demanda de mano de obra generada por la industrialización y la modernización, de la que un exponente fundamental fue la Exposición Internacional de 1929. Esta afluencia masiva de murcianos y andaluces, para los que el flamenco formaba parte fundamental de su patrimonio cultural, consolidó la previamente existente colonia flamenca barcelonesa de la que ya se han hecho eco diversos estudios. Al éxito del flamenco en Barcelona también contribuyeron los miles de turistas que acudieron por el reclamo de la Exposición en busca de pintoresquismo español. Un pintoresquismo que Barcelona les ofrecía a través de los bares y tabernas del Barrio Chino, el alegre Paralelo y el castizo Pueblo Español de Montjuïc. Durante estos años aparecieron nuevos aficionados, nuevos intérpretes y nuevos espacios en los que el flamenco se hizo habitual.

Postal de la Exposición Internacional de 1929

 Se analizan, por tanto, las fructíferas relaciones que existían entre Andalucía y Cataluña en esa época, tanto en lo político como en lo cultural. Muchos artistas del levante español acabaron triunfando en Barcelona y se establecieron en la ciudad condal, como Lola Cabello, la Niña de Linares, Guerrita o el Cojo de Málaga. Barcelona también acogió con gran éxito a las figuras del cante y del baile como Pepe Marchena, la Niña de los Peines, Vallejo, La Argentina, la Argentinita o Pastora Imperio.

Uno de los momentos álgidos de las relaciones catalano-andaluzas se produjo en 1930 durante la celebración de la espectacular Semana Andaluza, que atrajo a centenares de artistas flamencos a Barcelona y que culminó con un apoteósico desfile-procesión por el Paseo de Gracia. Esta intensa semana tuvo mucha repercusión en los medios y nos quedan los testimonios de la gitana Aniya la de Ronda, los Campanilleros de Bormujos o la primera aparición fotográfica en prensa de una jovencísima Carmen Amaya.

Existía una marcada moda flamenquista y andalucista refrendada, no sólo por la gran multitud de espectáculos y locales flamencos distribuidos por toda la ciudad, sino también por las numerosas zarzuelas, revistas y obras de teatro en las que las coplas flamencas hacían furor, caso de la paradigmática La copla andaluza, El Alma de la copla, Los flamencos, Álbum de España, Maravillas de Andalucía y otras secuelas similares.

Este libro saca a la luz más de 70 locales con actividades flamencas, de entre los que sobresalieron Villa Rosa, el Alhambra Borrull, la Bodega Andaluza, Bar Cádiz, el Cangrejo Flamenco, La Criolla, Edén Concert, Los Gabrieles, Bar de Joaquín Escaño, Bar de Juanito el Dorado, Bar del Manquet, La Marina, La Nueva Pastora, Cal Sacristá, La Taurina y La Viña P. También hubo espectáculos flamencos en las dos plazas de toros del momento, Las Arenas y La Monumental, así como en teatros de diversa envergadura, como el Olympia, el Circo Barcelonés, el Novedades o el Nuevo.

Respecto a los artistas que desplegaron su arte por Barcelona, además de destacar la gran importancia de la saga Borrull, del polifacético Juanito El Dorado, de Lola Cabello y su guitarrista Pepe Hurtado, de Vicente Escudero y sus Bailes de Vanguardia o el debut y despegue profesional de Carmen Amaya, se proporciona una lista con más de 400 artistas censados, de los que, aproximadamente, hay 90 bailaoras, 45 bailaores, 170 cantaores, 55 cantaoras y 77 guitarristas.

Se trata de un trabajo fruto de una tesis doctoral realizada en la Universidad de Barcelona, dirigida por Eloy Martín Corrales, y evaluada con excelente cum laude por un tribunal compuesto por Gerhard Steingress, Enric Ucelay Da Cal y Xosé Aviñoa.

aquí, un pdf resumen, para hacer boca y motivar a su lectura y compra

También se puede consultar en issu.

 

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